No es mi madre ni mi abuela, ni mi alguna de mis tías, tampoco mi mejor amiga y menos una amante.
Tiene 37 años, el cabello rojo, es chiquita y se llama Natalie. Trabaja en el mismo restaurante que yo, ella en la cocina y yo en la sala, es seria con las personas que no le caen bien, es aguda, inteligente y graciosa.Tiene un sarcasmo que me hace quererla más, con ella se me hace menos largo el tiempo que paso en mi trabajo, aún cuando no tengo nada que hacer y me dedico a doblar servilletas con ella me aburro menos.
Sin embargo, debo confesar que estoy triste, hace días que estoy así sin entender el porqué. Ahora todo está claro. Natalie está embarazada y pronto ya no trabajará más conmigo, en dos meses dejará de trabajar por tres años, que es el tiempo que le dedicará a su tercer hijo. Siento celos porque por él o ella , esta linda señora estará lejos de mi mientras doblo servilletas rojas sola.
Sé que ella será feliz porque sé quería tener un tercer hijo y ese niño tendrá suerte por tener a una mujer como ella como madre, pero y a mi? ... a mi quién carajos me dará una bola de helado de café con trozos de chocolate de Ben & Jerry's gratis mientras trabajo?
Sunday, May 25, 2008
Wednesday, May 07, 2008
Exorcismo
Ya pasaron las dos semanas, jodidas a morir, con algún órgano vital en mal estado he sobrevivido a estas dos semanas infernales que me toca vivir cada cierto tiempo cuando se acaba un semestre. Han pasado dos semanas como pasa todo en esta vida, todo. La vida los años, la tristeza, la locura, la enfermedad, la alegría, el cansancio y la fuerza. Ahora vuelvo, a mi pereza, tranquila, a estresarme por banalidades, escribir tonterías, leer novelas y releer los nudos que me dejan algunos libros(como algunas canciones). En resumen, héme aquí...
Hoy que terminó mi sufrimiento con los últimos tres exámenes y mi cuerpo sin fuerzas, tenía planeado salir y tomar todo el alcohol que me permita el dinero que no está destinado a pagar la renta pero estoy tan cansada que ni siquiera pude salir, llegué a casa a las diez de la noche, muerta de hambre comí como obrero luego de la techada y luego vine a este mi pequeño reino. Este desorden de varios metros cuadrados, esto que mi madre llamaría chiquero, esta mi dictadura amada, este Hiroshima que amo con locura y al verlo me di cuenta como lo he abandonado. No puedo poner la computadora en el escritorio porque no hay más espacio, no me puedo sentarme en la silla porque ella vomita ropa, así que me he metido en la cama que no estaba hecha con la laptop en las piernas para describir el estado al que ha llegado mi pequeño país de cuatro paredes y tres puertas.
Hasta este bicho tecnológico tiene problemas, está poseído. No tiene virus, por más que mi antivirus me mande alertas, ventanitas y demás estoy segura que es un demonio, tal vez el Diablo en persona enojado porque el Espíritu Santo me ha hecho pasar bien los exámenes. Llegué a esta conclusión porque a veces está lenta, porque a veces se cuelga , porque hay ciertas cosas que no puedo buscar en Google, porque está página no abría durante las dos semanas de exámenes pero sí antes y después, porque no me abre el Facebook, porque soy negada y nula en estas cosas y porque para mi una computadora-diga lo que diga la NASA- solo sirve para escuchar música, ver series y/o dibujos animados, revisar mi correo, leer cosas anodinas y escribir esto.
Entonces, buscaré un exorcista para acabar con el problema de la silla que come ropa, del ropero que parece estar deshaciéndose, para el equipo de sonido que se niega a leer discos a cierta hora del día, para esta computadora, para mi escritorio que produce papeles de la nada. para mi balcón que hace los mismos ruidos que hacía mi perro cuando me iba a dormir y para mí, porque esta Navidad sólo quiero quitarme los demonios.
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