Thursday, August 28, 2008

¿Dónde estás que no te veo?

No era Timoteo, hubiese preferido que sea ese tipo vestido de dragón, aunque pensándolo bien no es muy probable que un tipo en sus treinta y con un disfraz de muñeco sea muy cuerdo.
Regresaba de trabajar, caminaba a casa pasadas las once de la noche, un carro se detuvo al verme como si me hubiese reconocido frenó. Seguí caminando, me reí de la mala maniobra del conductor que al voltear a verme raspó su llanta con la vereda, cuando llegué a la siguiente esquina el auto azul ya estaba ahí. Continué cruzando la avenida por una calle poco transitada, sentí de pronto saliendo de mi distracción que me seguían, al voltear vi el carro al costado mío, el conductor me miró sonriendo y yo lo miré perpleja con un poco de miedo.

Es la segunda vez que me pasa algo así, no. No es la segunda, ahora que lo pienso me he cruzado con varios acosadores, todos freaks. Se hacen competencia entre ellos, usted es el jurado( de los que puedo recordar):

-Un chico al que yo le gustaba me llamó haciéndose pasar por su propia novia, me pidió a gritos que dejara en paz a su "marido". Llamó varias veces hasta que una amiga le devolvió la llamada, le dijo que estábamos ocupadas haciendo un trabajo y que sus llamada no nos dejaban continuar, él habló con voz natural y dijo que lo sentía.

-El mismo chico me siguió a mi casa un día que nos encontramos en un concierto. Le hice un fugaz adiós con la mano escapando del lugar, salí con una amiga que me acompañó un par de cuadras, yo pensaba que estaba a salvo, pero él me seguía y corrió salundándome como si nos encontraramos de casualidad. Me dijo que había visto los registros de mi clase de francés porque teníamos la misma profesora.

-Otro muchacho, esta vez de la clase de francés, me decía gitana por una telenovela mexicana. Le pedí que no me llamara de tal modo y él me dijo que era un halago, que no me enojara y me pidió que lo dejara llamarme gitana, aunque sea una vez por semana.

-Un hombre venía conduciendo por la Javier Prado en Lima, un auto guinda o granate, lo vi pasar, cruzamos una mirada sin que yo pudiese realmente verle la cara. Crucé la avenida, él dió la vuelta, me siguió y sonreía, como esperando que me acercara. Volteó en la calle donde yo tenía que cruzar esperando que me cruce con él , yo avancé, corrí y me alejé.

-Un hombre fue a cenar al restaurante donde trabajo, durante toda su comida me estuvo mirando, su sobremesa duró una eternidad y antes de irse me buscó para darme su tarjeta que guardó con el bolsillo al verme conversando con un chico.


-Una señora un poco ebria o bastante ebria mejor dicho, me siguió al baño sitio al que fui para huir de mano cogiéndome la pierna durante una cena. Intentó abrir la puerta donde yo estaba por más que yo le decía estaba ocupado. Al abrir me la encuentro cara a cara y la es
quivé justo a tiempo para evitar que me besara.

-Un tipo me invitó al cine, yo le dije para aclarar la situación que si íbamos era como amigos porque a mi no me gustaba, él aceptó. Durante la película se la pasó mirándome y cuando salimos caminando me cogió la mano, yo se la solté. Me preguntó si tenía novio, cuando le dije que no , él me preguntó cuál era la razón entonces para soltarle la mano.

Mi memoria no da para más y menos mal porque empiezo a marearme.

Wednesday, August 06, 2008

Este secreto

"Todos los secretos están guardados en un mismo cajón, el cajón de los secretos, y si develas uno, corres el riesgo de que pase lo mismo con los demás" Delirio, Laura Restrepo

Te voy a decir algo pero no se lo puedes decir a nadie. Lo primero que piensa uno al escuchar esto es a quién no puedes decírselo que viene a ser la gran mayoría de tus conocidos, entonces te reduces a tus cinco amigos del alma y luego a los dos confidentes de tu vida, cualquiera de los dos porque hay secretos de todo tipo, para todos los gustos.
Los secretos son un círculo vicioso es como tener una granada en la mano, antes que explote la tiras y si alguien la coge la tirará antes de que le explote a él. Sólo que la granada no tiene pólvora sino culpa. Empieza el dueño del secreto que no puede más y suelta prenda, el receptor se lo contará a otra persona y si no conoce al protagonista será mejor, así el primer receptor busca sentirse menos culpable, si el secreto es pesado se deshará de la carga sin pensar en la persona a la que se lo dijo.
Todos tenemos secretos, unos banales (como que te guste Raphael o que te comas los mocos, habiendo pasado la veintena, sentado en el piso de tu baño), otros más importantes y pocos que podrían cambiarle la vida a alguien, hay de todo y eso es clarísimo lo que no me queda igual de claro es hasta cuando un secreto sigue siendo secreto. ¿ Deja de serlo cuando se lo dices a una persona o mientras que no sepan los interesados todo está bien?
"Este secreto que tienes conmigo nadie lo sabrá..." Si los dos somos parte del secreto y al decírselo a alguien te estoy traicionando.¿Perdí los derechos sobre mi propio secreto?
Hay secretos que me llevaré a la tumba porque ya no los recuerdo
porque hay secretos que es mejor olvidar. Los otros se me escaparon, todos juntos uno tras otro. Guardar un secreto a veces puede ser como aguantar la respiración debajo del agua, en algún momento tendrás que salir de golpe cuando no puedas más, es entonces que dirás más de la cuenta quizás ni lo notes.
Es bueno tener secretos que solo sepas tú y es increíble compartir secretos con otra persona por la complicidad que se crea pero hay secretos que pesan mucho, esos que es mejor olvidar.